miércoles, 23 de octubre de 2019

Para salir del laberinto, el Brexit debe volver a sus orígenes


La salida del Reino Unido de la Unión Europea, conocida como "Brexit" parece no llegar a su fin con el fracaso en el Parlamento británico del nuevo Acuerdo a que arribaron la semana pasada el Premier Boris Johnson y la UE. Este Acuerdo a grandes rasgos permitiría resolver la situación de la frontera entre Irlanda del Norte (RU) y la República de Irlanda, uno de los aspectos más delicados del Brexit. 

Las esperanzas de Johnson fueron depositadas en este Acuerdo, que hubiera mantenido a Irlanda del Norte dentro de un mercado común con la UE, mientras ganaba tiempo para negociar en un plazo de 2-4 años un Acuerdo comercial más comprensivo entre la UE y el RU. Esa posibilidad fue desechada y ahora se plantea extender la salida de la UE por tres meses más, para finales de enero 2020. Esta prorroga es posible que pase en el Parlamento británico, así como del lado Europeo, como ya ha indicado el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Boris Johnson parece seguir los pasos de su antecesora Theresa May, al fracasar reiteradamente en pasar los Acuerdos en el Parlamento de su país. Johnson esta viviendo en carne propia la realidad de lo complicado del asunto y que con cada revés se esfuma la posibilidad de una salida. El "Brexit Duro" como él mismo prometió contra viento y marea, que iría como sea después del 31 de octubre, resultó ser una estrategia de marketing político, capitalizando el sentimiento del momento, de que debía darse punto final al suspenso que implicaba postergar la salida de la UE. Curiosamente, quien solicita la extensión actual es el propio Johnson.

Pero mientras los políticos siguen debatiendo sin ponerse de acuerdo, dando tumbos y vueltas, los mercados permanecen a la expectativa. Es difícil prever lo que pasará al final, si RU se queda o se va de la UE. La incertidumbre crece, con los efectos en las decisiones de los actores relevantes: sector privado, consumidores y empresas, que postergan decisiones de inversión y consumo. La volatilidad producto de aplazar la decisión de salir de la UE afecta el mercado, aunque todavía no haya llegado el Brexit. Aquí se cumple lo que dicen los economistas: "no hay nada más temeroso que el dinero".

A finales de enero del próximo año, podríamos ver un escenario muy similar al de ahora. Con otra extensión de tres meses. Es decir una prorroga hasta abril, un año después de marzo 2019, cuando vencía el plazo original para buscar un Acuerdo y ejecutar el Brexit. Como resultado, los hechos muestran evidencias de que la clase política en RU no se pone de acuerdo, o más propiamente, no quiere el Brexit. Ya sea porque no quieren cargar con ese fardo o porque de pleno estén en desacuerdo con las propuestas de salida.

Ante el fracaso de los políticos, el debate sobre el Brexit necesita regresar al punto de partida: el referendum. Un segundo y definitivo referendum sobre la cuestión de la permanencia o salida de la UE es una opción que se ha estado barajando, de hecho, uno de los partidos políticos, el laborista, propugna por esta salida. Poner la solución en manos de la gente, en la forma de una segunda consulta popular no sería nada extraño, después de todo eso fue lo que se hizo en 1975 cuando el RU accedió a la UE. Se hizo otra consulta en 2011 para preguntar si se cambiaba el sistema electoral. El último referendum fue por supuesto en 2016, a propósito del Brexit.

1 comentario: